Quito acoge durante esta semana, de 27 de febrero a 3 de marzo de 2023 el tercer encuentro de los cuatro en los que se estĆ” llevando a cabo la Etapa Continental del SĆnodo 2021-2024 en AmĆ©rica Latina y el Caribe. Un encuentro en el que estĆ”n presentes 92 participantes de Bolivia, PerĆŗ, Colombia, Venezuela y Ecuador.
Un itinerario sinodal, eclesial, pastoral
Un encuentro que forma parte de āun itinerario sinodal, eclesial, pastoral el que venimos realizandoā, como afirmó Mons. Miguel Cabrejos. El presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y CaribeƱo (Celam), insistió en que estamos ante āuna experiencia del Pueblo de Dios, caminamos juntos con una meta, con un objetivo, con un fin, que es la evangelización, llevar a Cristo a los demĆ”s en el mundo de hoy, en la sociedad de hoy, pero tambiĆ©n bajo la guĆa del EspĆritu Santo, del EspĆritu de Diosā.
Como ya seƱaló en los anteriores encuentros realizados en San Salvador y Santo Domingo, āesa experiencia que vivimos estĆ” en un ambiente de espiritualidad, un Kairós, un tiempo de gracia que nos permite reflexionar, que nos permite discernir con este mĆ©todo que se llama conversación espiritual, que nos lleva a abrir nuestros corazones, abrir nuestra mente, para expresar lo que el EspĆritu de Dios nos dice a nosotros o quiere decirle a la Iglesiaā.
Para el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, āno es una simple reunión de personas interesadas en la vida pastoral, sino que estamos bajo la guĆa del EspĆritu de Diosā. En sus palabras, hizo ver que āla Biblia respira sinodalidad, la Biblia respira corresponsabilidad desde el momento de la misma Creación, lo que aparece en el encargo del cuidado de esa creación, en la acción de los patriarcas, de los profetas y sobre todo de Jesucristo que nos invita a todos a la corresponsabilidad, que se concreta en el llamado a llevar adelante juntos toda esta obra de salvación, algo que nace de la gracia del Bautismoā, llamando a no decidir sin haber escuchado, sin haber discernido.Ā
Escuchar para no proyectar nuestros miedos
En la misma lĆnea, Mons. Luis Cabrera llamó a āescuchar para no proyectar nuestros miedos, no proyectar nuestros prejuicios, sino permitir que el otro hable, nos cuente su vida, sus circunstanciasā. Para el arzobispo de Guayaquil, āese escuchar es que nos va ayudando en un segundo momento a discernir a la luz de la Palabra de Dios, a la luz de esa presencia amorosa del Padre, del Hijo y del EspĆritu Santoā.
A partir de ahĆ destacó que ācon personas desconocidas se ha creado esa sinergia, ese espĆritu, esa actitud de comenzar a hablar con soltura, con libertad, con espontaneidadā. El presidente del episcopado ecuatoriano ha puesto āla experiencia de amistad, de fraternidad por encima de los aportes y documentosā. Por eso llamó a mirar hacia adelante y dejarse guiar por el EspĆritu, que ānos saca de nuestras comodidades, de nuestras instalaciones, nos saca sobre todo de nuestros miedosā.Ā
Testigos del padecer de muchas personas
āEste proceso sinodal nos invita a alegrarnos y a tener esperanzaā, afirmó la Hna Lidia ChĆ”vez. La religiosa Laurita destacó la riqueza de los diferentes carismas y el hecho de ser ātestigos del padecer de muchas personasā, por lo que āeste espacio nos trae esa memoriaā. Una presencia carismĆ”tica āen aquellos lugares donde realmente se siente el dolor de las personas afectadas por todos los males que conocemosā. Desde ahĆ insistió en el espacio muy importante que tiene la Vida Religiosa en el proceso de escucha a los pueblos, āhemos caminado con ellos, hemos sufrido con ellosā. Este proceso sinodal es visto por la religiosa como oportunidad de participar en algunos ministerios para atender lugares distantes o lugares donde los sacerdotes no pueden llegar.
Ir al encuentro de los sin voz
Como representante de la CEAMA, Patricia Gualinga dijo estar en este encuentro para compartir las experiencias como CEAMA y REPAM con el SĆnodo Amazónico. āLa sinodalidad es caminar juntos, pero caminar hacia una salida, una Iglesia que va en salida al encuentro de un pueblo, pero no un pueblo cualquiera, aquel pueblo que estĆ” marginado, aquel pueblo que posiblemente no ha tenido la posibilidad de ejercer una vozā, insistió la lĆder indĆgena. SegĆŗn ella, āel SĆnodo es ese avance que estĆ” realizando la Iglesia católica, anclada en algo que es fundamental, que es la ecologĆa integralā.
āLa Iglesia tiene que tener el rostro del pueblo, en nuestro SĆnodo amazónico dijimos la Iglesia con rostro amazónico, la Iglesia con el rostro del barrio, de las periferias, donde la periferia se convierte en el centro de atención, ese es el camino de la sinodalidad, en la cual estamos avanzandoā, resaltó Patricia Gualinga. Como CEAMA quieren aportar āesa experiencia, que tambiĆ©n es un gran reto en la AmazonĆa, que es la bĆŗsqueda de la Iglesia con rostro amazónico, con rostro indĆgena, con rostro de biodiversidad, con rostro de un bioma tan importante y vital para la humanidadā.
āQue el pueblo va a empezar a participar, que la Iglesia ya no va a estar en sus estructuras, sino que empieza a compartir con el Pueblo de Diosā, es motivo de gratitud para la lĆder indĆgena. Por eso destacó que āla participación de los pueblos indĆgenas en el proceso de escucha es muy importante, porque dan sus puntos de vistas desde sus realidades. Y eso es lo que estĆ” sucediendo en ese caminar, desde la experiencia de sus territorios, y eso es vital. Este proceso de escucha nos da la posibilidad de dar los aportes necesarios para que se plasme en los documentos lo que se estĆ” haciendoā.
āHay esperanza grande de que esta Iglesia católica tenga la transformación segĆŗn los tiempos y en la iluminación del EspĆritu, en el acompaƱamiento a los pueblos, pero tambiĆ©n en la orientación, porque estamos en tiempos diferentes a los anterioresā, insistió la indĆgena ecuatoriana del pueblo kichwa de Sarayaku. āUna Iglesia que no estĆ” estĆ”tica, estĆ” caminando y caminando para llegar a avanzar junto a un pueblo, un pueblo de Dios, que no solo es católico, sino que es mucho mĆ”s, un pueblo que lucha, un pueblo que es marginado, un pueblo que estĆ” en la pobreza, un pueblo que sufre, tal como lo hizo Cristo, y esa es una gran esperanzaā, en palabras de Gaulinga.
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Iglesia que promueve el diƔlogo en todos los campos
Una Iglesia que quiere hacer ver la necesidad de diĆ”logo, tambiĆ©n en relación con los conflictos sociales que estĆ”n presentes en algunos paĆses como PerĆŗ y Ecuador, como afirmaron los presidentes de sus episcopados, pues es āel Ćŗnico camino sensato, inteligente ante los conflictosā, en palabras de Mons. Luis Cabrera.
Mons. Cabrejos, que felicitó a la Conferencia Latianoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR) por el 62 aniversario de su fundación, pidiendo a la Vida Religiosa que no pierdan el profetismo, destacó el proceso de apropiación que el Celam estÔ impulsando con relación a la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, que el Papa Francisco calificó como inédita, que produjo documentos. De ahà la creación de comisiones en todos los niveles para animar a esa apropiación y dar una respuesta al Santo Pueblo fiel de Dios.
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Escuchar los aportes de los pueblos originarios
La Hna. Lidia ChÔvez se refirió al encuentro sinodal de los pueblos originarios realizado la semana pasada en Latacunga (Ecuador), pidiendo que estos aportes sean escuchados. Un encuentro en el que se hizo énfasis en la formación de sacerdotes y religiosos, con ese enfoque intercultural y sobre todo que se incluyan aspectos de las cosmovisiones de los pueblos para que no sean ajenos a estas realidades.
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Desde ahĆ llamó a ponerse en el lugar de los pueblos, que a pesar de haber sido marginados sigue resistentes y siguen insistiendo en defender la vida integral, la vida del ser humano y la vida de la madre Tierra, un aporte importante en la lĆnea de lo que el Papa ha enfatizado en Laudato Si. Enumeró aspectos que viven los pueblos originarios, que definió como dones depositados por Dios, que han ido cultivando. Unos pueblos que quieren āser aporte al cambio de la Iglesia para que sea mĆ”s sencilla, escuche y que responda realmente a las necesidades urgentes de salvar la vida de estos pueblos excluidos y marginadosā.

